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Alemania exhibe obras del escultor favorito de Hitler

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Las obras recientemente desenterradas del escultor favorito de Hitler, Arno Breker, se exhiben ahora en Berlín. ¿Hay una nueva disposición para abordar el arte de la era nazi en Alemania?

La exhibición pública en la Kunsthaus Dahlem de dos obras perdidas recientemente encontradas del escultor favorito de Hitler, Arno Breker, es la última de una línea de exhibiciones que indican una nueva voluntad en Alemania de abordar y mostrar con sensibilidad el arte de la era nazi. El arte comisionado o comprado bajo el régimen nacionalsocialista ha sido por mucho tiempo el secreto de muchas colecciones de museos y galerías alemanas. Las instituciones han evitado exponerlo por miedo a parecer simpatizantes de la causa nazi, glorificando su ideología o creando un punto de reunión para los neonazis.

Muchos de estos temores se confirmaron en 1974, cuando la exposición “Arte del Tercer Reich – Documentos de la Opresión”, montada en Frankfurt, fue recibida con protestas y críticas de ambos extremos del espectro político incluso antes de que abriera sus puertas.

Miles de obras de arte almacenadas

Casi cinco décadas después, el tabú del arte del régimen nazi perdura, mientras miles de obras llevan décadas en bodegas, sin ser exhibidas. El Museo Histórico Alemán de Berlín, por ejemplo, tiene 340 pinturas y más de 7.000 diseños gráficos producidas a petición de la Wehrmacht alemana durante la Segunda Guerra Mundial en almacenamiento a largo plazo.

Algunas pueden verse en Internet en un archivo de 12.550 obras de arte que se pusieron a la venta en ocho “Grandes exposiciones de arte alemán” patrocinadas por los nazis, celebradas en Múnich de 1937 a 1944.

Algunos museos empiezan a mostrar las obras de la era nazi en su contexto

Sin embargo, en varias exposiciones recientes se han empezado a exponer públicamente estas obras “problemáticas”, junto con las biografías de los artistas, los detalles de su participación en el régimen nazi y la historia específica de las obras.

Una de las primeras de esta nueva ola fue “Tradición y Propaganda – una reseña”, montada en el Museo im Kulturspeicher de Würzburg, Baviera, en 2013.

La exposición abordó la fundación de la colección del museo en 1941 bajo el nacionalsocialismo y las numerosas obras de arte que aún se conservan de ese período, incluyendo las favoritas de los nazis Hermann Gradl y Ferdinand Spiegel, y muchas otras compradas en las “Grandes Exposiciones de Arte Alemán”.

Arno Breker creó esculturas para el Estadio Olímpico de 1936 en Berlín.

La propuesta de la conservadora Bettina Kess de ocuparse de la historia del museo fue recibida con el apoyo entusiasta del alcalde y el consejo de Würzburg, pero con cierta cautela por parte del Museo im Kulturspeicher. Sin embargo, los temores de que la exposición atrajera a los neonazis no se materializaron. El número de visitantes del museo se duplicó.

Kess, historiadora de arte, consultora de museos y autora de un libro sobre el tema, dijo a DW que quería mostrar que “el arte era una parte muy importante de este régimen opresivo; puedes empezar con el pasado y trazar una línea hacia el presente con estas obras, permitiendo una discusión más informada de los problemas actuales”.

Los museos que reflexionan sobre sus conexiones nazis

Otras instituciones han adoptado un enfoque similar al abordar las conexiones nazis en sus propias colecciones. En 2012, la Haus der Kunst de Múnich, que fue la sede de las “Grandes Exposiciones de Arte Alemán”, montó “Historias en Conflicto: Haus der Kunst y los Usos Ideológicos del Arte, 1937-1955”, mientras que en 2016 el Museo de Arte Contemporáneo de Hamburger Bahnhof acogió la “Neue Galerie: Los años negros, historias de una colección 1933-1945”.

Hasta el 1 de noviembre se exhibe en el Kunstmuseum de Stuttgart “El sueño de un museo de arte ‘suabo'”, una exposición que se centra en los orígenes del museo bajo el nacionalsocialismo y en la historia de sus adquisiciones.

El arte del escultor favorito de Hitler, desenterrado 

Las dos esculturas de Arno Breker que se exhiben actualmente en Berlín fueron enterradas en el jardín del estudio del artista durante la Segunda Guerra Mundial. En 2015 la propiedad se convirtió en la Kunsthaus Dahlem, una institución dedicada al modernismo alemán de posguerra.

Después de que dos cabezas de mármol parcialmente talladas fueran descubiertas por los trabajadores de la construcción que colocaban nuevas tuberías este verano, el equipo de Kunsthaus Dahlem supuso que las obras habían estado ocultas bajo tierra desde que las fuerzas de ocupación estadounidenses desalojaron la propiedad, en 1945.

Arno Breker en 1985.

Generalmente considerado el escultor favorito de Hitler, Breker recibió el mayor número de encargos del régimen, entre ellos esculturas para la entrada a la Cancillería del Nuevo Reich y al Estadio Olímpico de 1936. A pesar de esto, y de su pertenencia al partido nazi, logró revivir su carrera después de la guerra.

Las obras se exhiben en las mismas paletas de madera que se utilizaron durante su conservación. La directora artística de Kunsthaus Dahlem, Dorothea Schöne, dijo a DW que quería presentarlas simplemente como “dos esculturas encontradas”. “No quiero que este espacio se convierta en un espacio de exposición de Breker. Breker es controvertido. Un museo más grande podría ser capaz de lidiar mejor con ese pasado, pero no podríamos hacerlo sólo con la capacidad de mostrar hasta 30 obras”, explicó.

Alemania espera una evaluación más amplia del arte de la era nazi

Hasta ahora, la exploración del arte de la era nazi se ha limitado a museos y galerías que exponen el pasado nazi de sus propias colecciones, en lugar de formar parte de un proyecto nacional más amplio. Sin embargo, con una nueva generación de conservadores, investigadores, historiadores de arte y directores de galerías al mando, hay esperanza de que Alemania esté lista para mirar finalmente estas obras y comprender más plenamente cómo los nazis usaron el arte para sus propios fines. “Estamos empezando a beneficiarnos de una generación más joven que no tiene tales lazos emocionales con ese período”, dijo Schöne. “Tienen un enfoque más neutral del tema”. (gg/dzc)

Tomado de DW.DE

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