Es fuente de vitamina A, B y C y es muy refrescante. La sandía es la fruta del verano por excelencia, pero hay personas que abusan de ellas, y por sana que sea, eso también puede tener un impacto negativo en la salud. Veamos cuál es la ración diaria saludable y quién tiene que tener especial cuidado de no excederse.

Comer sandía es bueno, pero todo tiene sus límites. El urólogo Román Shulguín, del centro uronefrológico regional de Volgogrado, en Rusia, especifica que la ración diaria que el cuerpo puede procesar correctamente oscila entre el medio kilo y el kilo de esta fruta.

Eso en el caso de tener buena salud. Pero hay un grupo de personas que tienen que tener especial cuidado de no abusar de la sandía: se trata de los pacientes con insuficiencia renal.

“A menudo los riñones [de estos pacientes] no pueden expulsar la suficiente cantidad de agua, lo que da lugar a la hipertensión y a hinchazones”, alerta Shulguin.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la sandía contiene una gran cantidad de carbohidratos simples, y estos suponen una carga pesada para el páncreas. Este mismo órgano puede sufrir a causa de las propiedades coleréticas (de producción de bilis) que tiene la sandía.

Si aumenta la secreción de bilis, el páncreas se ve estimulado para producir más enzimas digestivas. Esto puede resultar peligroso para los pacientes que padezcan una inflamación crónica del páncreas, ya que el resultado final puede ser una recaída en la enfermedad.

Fuente: Sputniknews.com